Rescate Tierra | Amar u odiar – El Sol de Toluca

El amor y el odio son los extremos de la apreciación humana. El punto medio es la falta de interés total, la apatía.

Amar es tan importante que la Biblia indica que: Dios es amor, que, quien no ama no conoce a Dios y el mismo Jesús dijo, que se reconocerían como sus discípulos, si se amaban unos a otros.

El no les hablaba del amor sexual, del eros, les habló del amor ágape del amor que hace a la humanidad dar la vida por los amigos, el amor de Dios. Tan trascendente es la actitud amorosa verdadera, que el libro de libros lo define en Corintios 13, como sufrido, benigno, no jactancioso, no abusivo, no injusto, honesto, tolerante, confiable, paciente, perdonador y eterno.

Hablar de este amor en tiempo actual, pareciera la descripción de un sueño, una utopía y sin embargo, hay quienes aman tanto, que lo reflejan en su rostro, en su sonrisa, en su capacidad de escuchar de aconsejar y hasta de ser firmes en sus decisiones. Amar es respeto, es no hacer a otros, lo que no nos gusta que nos hagan.

Tuve sed y me diste de beber; hambre y me diste de comer; me equivoqué y me perdonaste; fui impaciente, y me escuchaste; ira, y me calmaste con palabras dulces; deseo, y me acompañaste, compartiste tu vida conmigo, estas aquí.

Durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19 observé muestras de amor en la sociedad mexicana, personas sin casa, cobijadas en hogares ajenos, hambrientos que recibían pan. Recuerdo la historia de un amigo que no tuvo para pagar su casa, le prestaron una bodega para vivir, se bañaba con manguera y regadera eléctrica, cocinaba con microondas o fogata si no tenía luz, dormía en un cuarto de paneles de yeso, era tanto el amor que recibía, que nunca se sintió abatido, derrotado y sin fe.

En la pandemia también hubo odio, la violencia creció en muchos hogares. La desesperación arrastró a varios al suicidio. Hoy, aun vemos personas sin hogar en las calles, durmiendo bajo puentes o recorriendo la ciudad esperando un mendrugo de pan y compitiendo por la vida con migrantes de otros países que vienen a mendigar en las calles.

Amar, no es un acto de magia, es disciplina, orden, carácter, acción. El amor se ejerce. Hacer el bien cuando se quiere hacer un mal, requiere madurez. Perdonar cuando el otro no lo merece, no es fácil. Dejar que los malvados controlen el mundo, no es sabio, ni amoroso. El amor requiere firmeza.

Este 14 de febrero daremos sonrisas, globos, osos corazones, los hoteles recibirán visitas no planeadas, los restaurantes llenaran sus mesas y los amigos abrazarán y saludaran de mano. Eso es bueno, pero, amar a quien te ama, es fácil, amar a quien te odia, no. Y, eso también cambia al mundo.

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